domingo, 13 de junio de 2021

02:01 a.m.

A veces pienso en ti cuando llueve. Los últimos meses he vivido un poquito en la Ciudad de México y otro poquito en un pueblo de Tlaxcala. No está mal, puedo ir caminando hasta la casa de mi abuela, mis tías también viven cerca y las puedo ir a visitar. Cuando quiero ir a comprar o comer algo rico, voy a la ciudad más cercana, se llama Huamantla y tiene un centro bonito, me gusta comprarme un helado y quedarme un ratito en el parque. 

Me hace mucha ilusión contarte que encontré una panadería donde venden un pan de mermelada de higo muy rico, también hay lugar a donde voy a comer crepas muy seguido, siempre veo la carta pero cada vez que voy pido lo mismo. Cerca del centro hay una librería, es muy chiquita y a veces me cuesta decidir qué libro llevarme porque no hay tantos libros para escoger como en las librerías de la Ciudad de México, pero aún así es lindo saber que hay una librería cerca. 

¿Alguna vez te conté de la anécdota de Natsume Soseki y la luna? Se dice que alguna vez le pidió una traducción a sus alumnos y que les dijo que como los japoneses no dicen "te quiero" muy seguido, lo mejor era traducirlo como "la luna está hermosa". No sé si sea verdad o no, pero me gusta pensar que esa anécdota es real, así que ya lo sabes, cada que te diga que la luna está hermosa es porque quiero decirte que te quiero. 

Hace poquito pensé en mis cuentos favoritos y me acordé de La reina de las nieves de Andersen. ¿Lo has leído? Es un cuento muy bonito y un poco largo. La cosa es que en ese cuento hay dos niños: Gerda y Kay. Un día la Reina de las nieves se lleva a Kay y Gerda emprende una travesía para rescatarlo. Gerda quería muchísimo a Kay y por eso hizo todo lo posible por salvarlo y traerlo de regreso. No sé por qué, pero desde que te conocí te tuve tanto cariño y te he querido tanto que siempre pensé que si un día estabas perdido iría a buscarte, aunque tuviera que ir hasta Lapland, así como Gerda con Kay. 

A veces te recuerdo cuando llueve, otras veces me acuerdo de tu carita iluminada cuando hablabas de algo que te gustaba. Te quiero tantísimo y siempre estás cerquita de mi corazón. 

No sé si esto es una carta o una postal. Si lo consideras una postal imagínate un parque con un kiosko. Si tienes suerte también veras a una muchacha con un vestido rosa comiendo helado.   







  

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