Los columpios. Las librerías. La risa de mis amigas. El café. Los días nublados. Los cuentos de Etgar Keret. Los vestidos. Las canciones de Regina Spektor. El color amarillo. Las pinturas de Edward Hopper. Las medias de colores. La voz de mi mamá. Las revistas de cocina. La mermelada de guayaba. La sonrisa de Giulietta Masina.
Pensaba en esas cosas y las pensé de esa forma porque me gusta hacer listas, lo que no explica porque nunca compro suficientes cosas cuando voy al súper, dos días después de haber hecho las compras y ya me acabé las cosas, hago listas de cosas inútiles pero soy una inútil para hacer una lista de las cosas que necesito del súper.
Casi siempre como mal, pero cuando estoy de buenas a veces me da por comprar cosas para hacer hot dogs y los preparo con entusiasmo, casi siempre los acompaño con doritos, seguramente no es una comida muy sana, pero igual me pone de buenas comerlo, lo llamo el menú Karen porque hace muchos años mi amiga y yo preparamos eso, desde ese día me quedé con ese recuerdo.
Me gustan los hot dogs pero en realidad creo que cuando los preparo lo hago un poco en honor a ella y tal vez para volver a sentirme abrigada por ese recuerdo.
Ella que a veces me llevaba tupers con comida porque sabía que yo comía mal y también ella que alguna vez me llevó pizza y un juguito para que comiera algo un día que nos vimos y yo venía saliendo de estar varias horas en mis prácticas.
En mi álbum de recuerdos, ella sale en muchas estampitas, y sí la comida es una muestra de cariño, yo me he sentido muy querida.
Gracias por la comida, los recuerdos y por pintarle nubecitas y ponerle colorcitos a mi vida.